Fomentando Hábitos en Nuestros Hijos
Establecer un lugar, un tiempo y un guía es
necesario para que el pequeño entienda cuáles son los elementos que le ayudarán
a seguir ciertas rutinas diarias.
Día a día, un niño necesita dormir y comer adecuadamente, lavarse los
dientes, estudiar, jugar y realizar otras actividades que le generan hábitos y
comportamientos.
Sin embargo, algunos pequeños tienen dificultades para llevar a cabo
rutinas diarias de cada actividad o no tienen un ambiente adecuado para
realizarlas.
Contrario a lo que muchos padres creen, nunca es tarde para corregir
estas costumbres. A medida que pasa el tiempo se vuelve más difícil, pues los
pequeños crecen y se resisten a formarse. Sin embargo, del acompañamiento, la
paciencia, la cooperación, la claridad y la ayuda depende el buen aprendizaje.
“Adquirir hábitos es uno de los principales logros que se ponen en
práctica durante toda la infancia, ya que gracias a ellos los niños aprenden a
ser organizados, responsables y a desempeñar las tareas que a diario afrontan.
Durante la niñez, estos comportamientos también generan seguridad y confianza”,
asegura la sicóloga infantil Paula Bernal.
Claves de enseñanza
La niñez es el periodo clave para enseñar costumbres sanas. Sin embargo, no
todos los pequeños tienen el mismo temperamento ni el mismo método de crianza.
Siempre habrá necesidades y actitudes por corregir.
Los niños necesitan que los padres participen de la acción que ellos
realizan para que, además de seguir su ejemplo, interioricen el comportamiento
y lo apropien.
“Desde que un bebé nace, los papás le dicen al niño en qué momento se
hacen ciertas actividades; están moldeando comportamientos para que el pequeño
más adelante pueda actuar solo y no tenga que desgastarse tratando de descubrir
cómo es que se hace algo”, explica la sicóloga Juana Morales, especialista en
desarrollo y crianza.
Hay que establecer acuerdos sobre cómo se va a hacer la rutina. Los
hábitos se construyen a través de un tiempo (hora, minutos, etc.), un espacio y
de unas personas asociadas (quién va a guiar la acción).
Estos elementos deben ser coherentes y continuos para crear un
comportamiento claro. En este aspecto, no se debe caer en la extrema rigidez,
ni en la total flexibilidad.
Además de enseñarle, hay que elogiar al pequeño por sus actividades y
sus logros. No hay que compararlo con otra persona ni castigarlo o amenazarlo.
Según Morales, “debido al proceso de desarrollo, los niños van a poner
resistencia a estas rutinas porque a veces hay cosas más divertidas por hacer.
Parte de la tarea de los papás es parar, repetir, darle tiempo y espacio;
asimismo, establecer formas y lugares comunes para hacerlo diariamente”.
En la mesa
Gonzalo Franco, pediatra y director del Centro Colombiano de Nutrición Integral
CECNI da algunos consejos sobre cómo fomentar hábitos de alimentación
adecuados:
Los primeros 18 meses son básicos en el aprendizaje de comer; por eso durante
los 6 meses iniciales, se debe fomentar la succión para lograr mayor cantidad
de leche materna. Después de los 4, iniciar el empleo de cucharita con
alimentos líquidos o en puré de frutas o verduras. Entre los 6 y 9, probar
diferentes sabores como ácido, dulce, amargo suministrando sopas licuada
con carne o crema s de verduras. Entre los 9 y 12 meses, hay que realizar la
toma de los alimentos en trozos para aprender la consistencia. Después del
año, comer en familia, sin televisión, en el momento de la comida.
No hay que obligarlos a comer, crear ritos para que reciba el alimento ni
castigarlos porque no comen. La hora de la comida debe ser un momento
agradable.
En la cama
Una rutina de sueño es indispensable para que el menor pueda descansar
y organizarse a la hora de dormir. Alejandra Velasco, experta en enseñanza
autora del libro ‘El sueño del niño’ y asesora de la miniserie 'Dulces sueños',
aconseja:
- Empezar la rutina una hora antes de ir a la cama. Un niño tiene que
dormirse, a más tardar, antes de las 8:30 p.m.
- El niño debe conciliar el sueño en su propia cama, no en la de sus
padres.
- Procurar que las cenas no sea tan ligeras y que tampoco contengan
dulce.
- Ir al baño, después ponerse la pijama y dirigirse al cuarto. Es importante el
contacto con él, antes de dormir. Pueden hablar, rezar, leer, hacer
masajes y finalmente dar un abrazo.
- No permitir que el pequeño se duerma viendo televisión.
La experta en enseñanza enfatiza en que “el niño que hoy no duerme, va a ser el
adulto del mañana que sufre de insomnio, el niño que va a tener problemas neurológicos
y que le va a faltar atención en su aprendizaje”.
En el estudio
La sicóloga infantil Paula Bernal da algunas claves para promover el hábito de
estudiar. Tenga en cuenta que estas estrategias son adecuadas dependiendo
de la edad, puede empezar con las más sencillas y continúa con las más
complejas.
- Establezca límites en la cantidad de televisión que su hijo ve.
- Tenga una actitud positiva frente
al colegio.
- Haga un buen uso de los computadores.
- Asegúrese de que su hijo no deje las tareas para último momento.
- Mantenga utensilios escolares al día para que el niño pueda elaborar sus
tareas adecuadamente.
- Establezca de antemano un lugar y horario específicos de estudio.
- En cuanto al horario y teniendo en cuenta las cargas académicas, mantenga
organización para que haya un tiempo de descanso justo. Esto da espacio para
que el niño no se sobrecargue.
- Para la organización, puede utilizar una agenda de tareas para desarrollar
tiempos y fechas de entrega de trabajos.
- Promueva el desarrollo de la lectoescritura, ya sea como ejemplo leyendo el
periódico, libros o entretenimiento. Aprenderá que las personas leemos porque
es importante y útil en el diario vivir.
En la salud oral
Los hábitos de higiene oral empiezan por la madre; cuando está
embarazada, debe seguir una rutina de limpieza, para que su hijo no tenga
problemas futuros. Por otra parte, es importante que acompañe a su hijo, al
igual que su padre, en este proceso, pues desde los seis meses deben limpiar
las encías con un algodón limpio y húmedo. Cuando salen los dientes, hay que
utilizar un cepillo de cerdas de nylon. Así con el resto de la dentadura que
vaya apareciendo, sin descuidar el aseo de las encías. Según Francisco
Hernández, presidente de la Academia Colombiana de Odontología
Pediátrica, es necesario enseñar el hábito de la higiene, pues un niño actúa
según el cuidado oral que tengan sus padres; coordinar el cepillado de los
pequeños para que cuando tengan una motricidad fina desarrollada, pueda hacerlo
por sí mismos. Finalmente, se aconseja que el niño tenga un cepillo propio, y
los padres uno diferente para que repasen la limpieza de los hijos.
En el hogar
“Darles tareas caseras a los niños es una manera importante para que
ellos aprendan la responsabilidad aún cuando solo tengan dos o tres años”, dice
Bernal. La experta también cita algunos ejemplos de ideas que le ayudarán a
pensar acerca de lo que sus niños son capaces
de hacer.
* 2-3 años: recoger los juguetes y ayudar a poner la mesa.
* 4-5 años: traer la correspondencia, ayudar a recoger hojas, alimentar
las mascotas, llevar la ropa sucia al canasto, desocupar las papeleras en una
caneca grande (siempre y cuando las papeleras no pesen mucho).
* 6-7 años: limpiar la mesa, botar las sobras en la basura.
* 8-9 años: barrer o trapear el piso, llenar de ropa la lavadora.
* 11-14 años: todas las tareas de la casa que no impliquen el uso de
elementos peligrosos.
Con cariño
Profra. Lupita
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